viernes, 2 de mayo de 2014

TRASTORNOS DE LENGUAJE (TL) ¿Cuándo acudir a Terapia de Lenguaje?. Los trastornos de lenguaje en los niños(as) preocupan mucho a los padres.

TRASTORNOS DE LENGUAJE  (TL)
¿Cuándo acudir a Terapia de Lenguaje?

Los trastornos de lenguaje en los niños(as) preocupan mucho a los padres. 

En ocasiones, los padres se dan cuenta de que “las cosas no están bien" pero, por temor, pena o desconocimiento no acuden en busca de ayuda. Son ellos las personas más cercanas a los niños(as) y los primeros en notar los problemas. Aun cuando, los niños(as) permanecen gran cantidad de tiempo en el colegio, la responsabilidad de su salud física y mental, de su desarrollo evolutivo y de su calidad de vida recae en la familia.

Definitivamente, son los padres quienes deben estar atentos, cuando observan que “algo no anda bien”, ya sea porque hacen “comparaciones” con hermanos mayores, primos, parientes y/o amigos; porque el trastorno “es muy evidente” o porque simplemente “se les enciende una alarma intuitiva” que les dice que “algo va mal”. En cualquiera de los casos, es necesario acudir a profesionales en busca de ayuda. Pregunten al pediatra, busquen en internet los especialistas, pregunten en el colegio, a los amigos, en fin, lo importante es buscar apoyo porque dejarlo pasar sin hacer nada, es negarle al niño(a) la oportunidad de tener una mejor calidad vida.
Tal vez, al mencionar que afecta la calidad de vida, les suene algo exagerado, pero la realidad es esa. Cuando los niños(as)  “no se pueden comunicar de manera adecuada”, cuando “omite o cambia fonemas al hablar”, cuando “no se le entiende lo que habla”, cuando “se les dificulta controlar el ritmo y la entonación”; sufren consecuencias que afectan directamente su autoestima, hieren sus sentimientos, crean barreras en la comunicación y todo ello en detrimento de su calidad de vida.

Los niños(as) con Trastornos del Lenguaje (TL) o Trastornos Específicos del Lenguaje (TEL), comúnmente, son víctimas de burlas y/o rechazo, así mismo, presentan retrasos en los procesos de adquisición de la lectura y la escritura; pueden llegar a tener severos problemas de comunicación que les impide o interfiere en sus relaciones interpersonales y sociales, entre muchos otros.

De allí, la necesidad de que los padres sepan cuando acudir en busca de ayuda profesional que le proporcione al niño(a) un tratamiento acorde a su trastorno, con un plan de intervención por sesiones de trabajo que puede prolongarse en el tiempo, según sea el caso. Esto quiere decir, que los padres deben tener confianza, paciencia y disposición para trabajar continuamente con el niño; no olviden que de ello depende la calidad de vida del niño(a).
En mi trayectoria y experiencia en el área, me he encontrado con una realidad que es común y frecuente, lamentablemente muchos niños son llevados por los padres o remitidos, por las escuelas, al terapeuta; pasados los 5 años, ya que es en este momento cuando comienzan a evidenciarse los problemas con el inicio de la primaria, las exigencias de la lectura y la escritura formal. Si los padres, en años anteriores detectan o notan algún tipo de problema deben acudir de inmediato a terapia de lenguaje o psicopedagogos. Cuanto antes acudan mejor.
Los padres deben estar atentos si el niño(a):
  • En durante los primeros 6 u 8 meses, no se han presentado juegos vocálicos (vocales de tipo “oh”, “ah”, “eh”). 
  • En los primeros 6 o 8 meses, sus respuestas, ante los sonidos del entorno o la voz humana, no son claras.
  • A los 10 o 12 meses, no responde al llamado por su nombre.
  • A los 10 y los 14 meses no reconoce y entiende las palabras entre que se les dicen.
  • A los 2 años no forma oraciones breves (aún no hace uso de frases de 2 palabras).
  • Si a los 18 meses, no posee una variedad de palabras cotidianas sencillas.
  • A los 3 años de edad, no es entendido con facilidad por los demás.
  • A los 4 años y medio de edad, la estructura de sus oraciones (gramática) es deficiente.
  • A los 5 años, aún presenta dificultad para producir los sonidos del habla, como: /s/ y /r/, o cualquier otro.
  • Pasados los 6 años, el niño continua teniendo un habla infantil (son esos niños llamados coloquialmente “ñengos”, “toñecos” “lengua mocha”)

A los tres años la mayoría de las cosas que tu hijo(a) dice debería entenderse. Si a esta edad no habla aun o habla muy poco puede deberse a problemas de audición o a una condición del espectro autista, en este caso es necesario urgentemente acudir a Terapia de Lenguaje.
Los niños en edad preescolar suelen tener dificultades de pronunciación y problemas para construir oraciones correctamente, esto es normal, es  producto de procesos evolutivos. Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que el lenguaje de tu hijo(a) debe ir mejorando y evolucionando con el tiempo.  Pronunciar mal, es normal en muchos casos, incluso esto puede prolongarse hasta los 6 años; pero pasado los 6 años, lo normal es pronunciar correctamente, de lo contrario es necesario acudir a Terapia de Lenguaje.
Además los padres deben estar atentos, y acudir a Terapia de Lenguaje, cuando observen que el niño/a) a cualquier edad
  • Pronuncia mal las vocales.
  • Habla usando vocales, pero omite las consonantes (“ao” en lugar de “palo”).
  • Dice palabras aisladas, no frases, ni oraciones.
  • Su vocabulario es pobre, o dice algunas palabras que luego no las vuelve a usar.
  • No señala objetos en libros, cuando le enseñas un libro y le pides que señale el perro, no lo señala,  no pasa la hoja o repite lo que dices; pero nunca lo señala acatando la instrucción.
  • Cuando responde las preguntas, repitiendo parte de la pregunta que le has hecho. Esto es llamado ecolalia y puede estar presente en los trastornos del espectro autista.
  • No sigue instrucciones simples, cuando se le pide que ponga o lleve algo arriba, abajo, delante, dentro…
  • Se le dificulta usar pronombres. Especialmente cuando se va a referir a algo suyo dice “eso es dele niño” el niño es el; en lugar de decir eso es mío.
  • Se observa dificultad para comprender a los demás.
  • Tiene dificultad para ver a la cara al interlocutor, o se le dificulta establecer una comunicación clara y eficiente con los demás.
  • Presenta tartamudez, voz rasposa (ronquera), etc.

Confunde el género al hablar, dice “ella quitó” y se refiere a su hermano.
Por más importante que estos tips sean, es el criterio que tiene cada padre, para percibir cuando algo “no anda por buen camino”. Siga sus instintos, y solicite la ayuda de su pediatra, o directamente de un terapeuta de lenguaje, que evalúe y diagnostique de manera pronta y oportuna a su hijo.
La intervención temprana del lenguaje puede hacer la diferencia en el futuro desarrollo del niño y en su calidad de vida.




martes, 29 de abril de 2014

PARA EL DESARROLLO DE LA PERCEPCIÓN VISUAL - PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO

PARA EL DESARROLLO
DE LA PERCEPCIÓN VISUAL 

PROGRAMA DE ENTRENAMIENTO

La percepción visual implica la capacidad para reconocer, discriminar e interpretar estímulos visuales, asociándolos con experiencias previas. La formación de las imágenes mentales se favorece con actividades de carácter multisensorial. De allí la importancia de proporcionar a los niños ejercicios que resulten divertidos, y que favorezcan la estimulación sensorial y la percepción visual. Las actividades de percepción visual pueden complementarse con la utilización de los sentidos del tacto, audición y cinestésico.

Hay que proporcionar actividades que estimulen:

  • Coordinación visomotora
  • Constancia de la forma
  • Discriminación figura-fondo
  • Reconocimiento de figuras espaciales
  • Memoria visual

Esto es posible con ejercicios donde los niños(as) necesiten hacer uso de procesos como:

  • Percepción de formas.
  • Identificación de detalles similares o diferentes.
  • Identificación de forma, de figuras.





















lunes, 14 de abril de 2014

Juegos y ejercicios para bebes de 10 a 12 meses (Parte I)

Esta etapa es fundamentalmente de desarrollo motor, el bebe se está preparando para la marcha y necesita fortalecer los músculos del cuerpo, en especial sus extremidades y la espalda para poder mantener la postura erguida. Sin embargo, es momento también de desarrollar los sentidos (táctil, auditivo, visual, olfativo y gustativo), estimular la emisión de sonidos y la pronunciación de palabras sencillas. Así como, ejercitar la motricidad fina, ya que el bebé está adquiriendo mayor habilidad para coger objetos utilizando los dedos índice y pulgar (movimiento pinza). Podemos usar materiales y objetos que tengamos en casa.

¡A JUGAR!!!!!!!!

“Descubre el túnel”
Vamos a construir un túnel poniendo tres o cuatro sillas continuas, con el bebe en posición de gateo le damos una pelota para que la toque y luego la hacemos rodar por el túnel para que el bebe vaya tras ella. La madre debe colocarse del otro lado garantizando que siga la pelota a través del túnel y cumpla el recorrido.

“Cruzando obstáculos”

Colocamos un obstáculo blando, puede ser un cojín o almohada y estimulamos al bebe mostrándole un juguete u objeto que le agrede, de esta manera vamos motivando para que gatee y suba por encima del obstáculo hasta cruzarlo.

“Imitando a mamá”

Durante esta etapa encontrarás que tu bebé comienza a imitar gestos y palabras. Estimula este comportamiento haciendo sonidos y luego animándolo a que haga lo mismo. Puedes imitar algún sonido que tu bebé produzca, le encantará ver que lo imitas. Haz también movimientos y gestos como decir adiós o aplaudir.

“Agua aguacero”


El momento del baño es el favorito de los bebes. Debes aprovecharlo jugar, déjalo salpicar, patalear, jugar con la espuma, recoger agua en un recipiente y verla caer. Puedes juntar algunas tazas de plástico, envases de yogur, embudos y botellas de plástico blando y llévalas al baño junto con cualquier juguete de plástico, déjalo manipular y experimentar con los objetos y el agua.

sábado, 12 de abril de 2014

DSM-5. Guía de consulta de los criterios diagnósticos.

Msc. Ana Cristina Iglesias Aguiar
DSM-5. Guía de consulta de los criterios diagnósticos.
El 18 de mayo de 2013 fue publicado el manual en su quinta edición, DSM-5, (para Estados Unidos; para los países que hablan español, no estará disponible hasta octubre de 2014). Recientemente en febrero 2014, salió una publicación en español, pero NO ES EL MANUAL, sino que es la edición de la "Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5", lo que siempre se ha llamado el 'breviario”.
A continuación les presento algunas de las novedades más importantes relativas a los diagnósticos específicos de los diferentes trastornos que son de  especial interés para los profesionales de la psicopedagogía y la psicología, así como para el público general.
A grandes rasgos, algunas de las modificaciones que presenta el DSM-5 son las siguientes:
  • El Autismo y el síndrome de Asperger se encuentran ahora unidos bajo un mismo epígrafe: Trastornos del Espectro Autista. Esta categoría incluye además el Trastorno Desintegrativo Infantil y el Trastorno Generalizado del Desarrollo.
  • La incorporación de nuevos trastornos, tales como: el Trastorno por Atracón (personas que comen en exceso más de 12 veces en tres meses), el Trastorno de Excoriación (rascado compulsivo de la piel), el Trastorno de Acaparamiento (hasta ahora considerado un síntoma del Trastorno Obsesivo Compulsivo, y definido como la “dificultad persistente de desprenderse de objetos, independientemente de su valor"), el Trastorno Disfórico Premenstrual y el Trastorno Neurocognitivo leve.
  • El duelo no excluye el diagnóstico de depresión. Si bien el DSM-IV excluía dentro de la depresión a las personas que mostraban dichos síntomas tras la pérdida de ser querido en los dos meses anteriores, el DSM-5 omite esta exclusión.
  • La inclusión del Trastorno de Estado de Ánimo Disruptivo y No Regulado, que caracteriza a los niños "con irritabilidad persistente y frecuentes episodios de descontrol de conducta (rabietas), tres o más veces a la semana durante más de un año", con la finalidad de reducir el diagnóstico de trastorno bipolar en la infancia, cuya prevalencia se ha visto aumentada debido a que el DSM-IV-R incluía los problemas de irritabilidad crónica severa dentro de esta categoría diagnóstica y, a menudo, eran considerados por los profesionales sanitarios como un síntoma de manía en niños.
  • El trastorno por consumo de sustancias se incorpora en el DSM-5 para agrupar los trastornos por abuso de sustancias y la dependencia de sustancias. Además, se ha creado una nueva categoría para recoger las “adicciones conductuales”, donde se incluye el Juego Patológico (antes recogido en la categoría de “trastornos de control de impulsos no clasificados”).
  • El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad se ha modificado levemente para recoger la posibilidad de su diagnóstico en la etapa adulta. En niños, se ha cambiado la edad de aparición para el diagnóstico de TDAH (ahora los síntomas deben aparecer antes de los 12 años, en vez de antes de los 7 años).
  • Los Trastornos de Ansiedad, los Trastornos Disociativos, el Trastorno Obsesivo Compulsivo y el Trastorno por Estrés Postraumático (antes unificados en el mismo epígrafe) se describen en apartados independientes, para legitimar su carácter distintivo.
  • El Trastorno por Estrés Postraumático incluye ahora cuatro grupos de síntomas para su diagnóstico: re-experimentación, hiperactivación, evitación y “alteraciones negativas persistentes en las cogniciones y el estado de ánimo”. Los umbrales de edad también se han modificado, así como los criterios que se aplican para su diagnóstico en menores de 6 años.
  • El Trastorno Depresivo Mayor incluye dos categorías que pretenden recoger con más exactitud la ideación suicida: desorden del comportamiento suicida y autolesión no suicida.
  • La transexualidad deja de considerarse un trastorno mental.

CONOCIENDO EL TEA
(TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA)



El motivo más frecuente de consulta, cuando se está frente a un TEA, es por problemas de lenguaje. No es casualidad, la razón es que, en general la capacidad de comunicación está seriamente afectada y es el elemento que primero llama la atención a las familias. 
Es fundamentalmente en el desarrollo comunicativo donde recae la mayor falla, sin embargo se ven afectadas también la reciprocidad social, la reacción a estímulos externos, los patrones de conducta, entre otros.
Existen síntomas que pueden evidenciarse desde edades muy tempranas, algunos pueden ser tan precoces que aparecen desde los 6 meses, no obstante, hacia los 18 meses comienzan a aparecer los síntomas de manera más evidente.
Estos síntomas no son necesariamente los criterios aceptados para el diagnóstico, pero constituyen elementos que sirven a las familias para acudir tempranamente al especialista en busca de ayuda. El espectro autista, es un trastorno crónico no progresivo, su tratamiento es fundamental, teniendo como objetivo mejorar la conducta y optimizar las respuestas en las áreas deficitarias.

SÍNTOMAS ¿CUANDO ACUDIR AL ESPECIALISTA?


Fallas de comunicación.

  • Cuando se comunica  de forma selectiva y/o exclusiva, para cubrir intereses.

Fallas en torno a la reciprocidad social.

  • Aparición tardía de la sonrisa social.
  • Escasa resonancia afectiva.
  • Dificultad para mezclarse con otros.
  • Ausencia de juego reciproco, con pares.
  • Resistencia a ser tocado y/o manipulado.
  • Evita el contacto visual.
  • Risas inapropiadas.

Fallas en la capacidad para comunicarse recíprocamente.

  • Disminución en la capacidad para comprender el significado de la interacción durante la comunicación.
  • Gestos y mímica del lenguaje no verbal.
  • Alteraciones en la aparición y/o regresiones en el desarrollo del lenguaje verbal.
  • Escasa capacidad para entender el significado de las secuencias de palabras que conforman una frase.
  • Actúa como si fuese sordo.
  • Se comunica por señas.

Fallas en cuanto a la restricción severa en los patrones de conducta, imaginación e intereses.

  • Apego extremo a ciertos objetos, o bien a las partes que lo conforman.
  • Rutinas de conducta rígidas y repetitivas, como el rechazo específico a ciertos alimentos, trastornos de la alimentación y la presencia de rutinas motoras estereotipadas.
  • Le gusta girar objetos.
  • Actividad física exagerada.

Respuesta anormal a estímulos externos.

Hoy en día considerado parte de los síntomas casi universales, pero no de los criterios diagnósticos.
  • Escasa respuesta a la estimulación auditiva (Ej. No voltean al llamarlos por su nombre).
  • Escasa respuesta a la estimulación visual.
  • Altos umbrales al dolor.
  • Estimulación térmica.
  • Predilección por oler de los objetos y las personas.

Otros elementos clínicos útiles en el diagnóstico, aunque no se consideran criterios diagnósticos.

  • Patrón de sueño anormal.
  • Resistencia al aprendizaje escolar.
  • Auto agresiones y agresiones a terceros.
  • Tics.
  • No evita peligros.
  • Resistentes a los cambios de rutina.




viernes, 11 de abril de 2014

LA DISPRAXIA


 
La dispraxia es una patología psicomotriz, suele llamarse también “síndrome del niño torpe”, provoca falta de coordinación, lentitud y torpeza al ejecutar movimientos coordinados, así como problemas de lenguaje, de percepción, de desarrollo sensorial y de pensamiento. No implica, en ningún caso, deficiencia intelectual.
Es importante destacar que, aunque la causa principal de la dispraxia se desconoce, hay estudios que demuestran que puede deberse a lesiones cerebrales por inmadurez en el desarrollo de las neuronas o por anoxia (falta de oxígeno), o también a posibles traumatismos y otras enfermedades o lesiones cerebrales. Sin embargo, independientemente de la etiología, la dispraxia, es un problema que dura toda la vida y si se diagnostica y trata a tiempo el pronóstico es bueno.
La alarma deben encenderse cuando se observan movimientos torpes en los niñ@s, hay padres que no entienden el problema práxico, y a menudo dicen “podría hacerlo si en verdad quisiera o si se esforzara lo suficiente”, estos padres no se dan cuenta del esfuerzo que implica para el niñ@ la ejecución psicomotora y el apoyo que necesitan para lograrla. En todo caso, los padres y educadores deben estar alerta, pero es imprescindible que sean los especialistas los que emitan un diagnóstico para cerciorarse que dicha torpeza sea provocada por una dificultad para controlar los músculos encargados del movimiento, es decir, que sea una dispraxia.

NIÑO@S DISPRÁXICOS

  • Aprenden tardíamente determinadas acciones, como hablar, sentarse, ir al baño, gatear.
  • Presentan torpeza al ejecutar movimientos coordinados como abrocharse los cordones, recortar, peinarse, escribir, cepillarse los dientes, abotonarse la camisa, abrocharse una hebilla, etc.
  • Tienen dificultades con el equilibrio y la coordinación.
  • No tienen en cuenta las dimensiones espaciales.
  • Se les dificulta seguir instrucciones, concentrarse, recordar y completar un trabajo a tiempo.
  • Tienen dificultad para terminar una tarea, mantener la precisión o seguir con sus tareas.
  • Muestran trabajos escolares desordenados y el espacio de trabajo también.
  • Los temas que requieren secuencias pueden ser especialmente afectados, como deletrear, escribir, leer y las matemáticas.
  • Poseen inadecuada coordinación en los movimientos fino.
  • Evitan las tareas difíciles.
  • Se sienten fácilmente frustrado.
  • Tienen dificultades para adaptarse a las nuevas situaciones.
  • Toman las cosas literalmente.
  • Se distraen con frecuencia o tiene dificultad para escuchar y comprender.
  • Tienen dificultad para la planificación y la organización de lo que dicen, de la pronunciación, el discurso, el volumen y ritmo del habla.
  • Tienen problemas para colocar los sonidos y las sílabas en el orden correcto.
  • Presentan inquietud.
  • Pueden ser demasiado sensible o tener una sensibilidad baja al tacto, sonidos, olores, gusto, temperatura, dolor o luz.
  • Pueden tener una pobre sensación de la dirección, el tiempo, la velocidad, la distancia y el peso.
  • Tienen percepción visual pobre y falta de conciencia de la posición del cuerpo en relación con otros objetos.
  • Poseen dificultades relacionadas con las habilidades sociales.
  • Son niños que se aburren fácilmente.
  • Tienen dificultades para recordar instrucciones y recomendaciones recién dadas.
  • Presentan mala organización en la realización de las tareas.
  • Se evidencia planeación motora insuficiente.
  • Presentan incapacidad para planear cómo jugar.
  • No se dan cuenta de las oportunidades para divertirse.
  • La torpeza los hace desordenados y propensos a los accidentes.
  • Tienen dificultad para manejar la frustración.
  • Tienen tendencia a desarrollar sentimientos de inferioridad.

·      CLASIFICACIÓN DE LA DISPRAXIA
Ideomotora
Implica dificultad en la realización de una sencilla tarea motora, de un solo paso, como peinarse o ponerse los zapatos.
Ideatoria
Implica un problema para ejecutar tareas que comprenden varios pasos, como cepillarse los dientes, ponerse la ropa por orden o atarse los cordones de los zapatos, entre otras.
Oromotora o del habla
Existe dificultad para coordinar los movimientos musculares necesarios para pronunciar palabras y sílabas.
Constructiva
Cuando afecta a la capacidad de comprender las relaciones de espacio y se hace muy complicado mover los objetos de un lugar a otro.


TRATAMIENTO             
El tratamiento del dispráxico debe ir encaminado a mejorar las limitaciones para minimizar los trastornos, por tanto, se hace principalmente con terapia de lenguaje y terapia de integración sensorial; se aplican técnicas para mejorar la autoestima y enseñarle a los niñ@ a manejar y encauzar emociones. Así como, estimularles y enseñarles habilidades, como artisticas y deportivas.  Para ello es fundamental contar con la ayuda de los padres, personas adultas de su entorno, incluyendo maestros y profesores.


domingo, 23 de febrero de 2014

GAP - TRASTORNOS DE LENGUAJE - TERAPIA MIOFUNCIONAL (TM)

TERAPIA MIOFUNCIONAL (TM)

Etimológicamente el término terapia miofuncional procede de "terapia" que significa "curación" y "mio" que significa "músculo". Concretamente, la terapia miofuncional es una especialidad dentro de la logopedia que se encarga de prevenir, evaluar, diagnosticar, educar y rehabilitar el desequilibrio presente en el sistema orofacial a cualquier edad y cuya etiología puede ser muy diversa. Es también llamada terapia muscular facial (TMF), ella relaciona aspectos anatómicos y fisiológicos con aspectos funcionales para rehabilitar los trastornos, tomado en cuenta que el sistema nervioso central (SNC) es el centro regulador de la actividad muscular de los órganos.
En tanto, consiste en un conjunto de procedimientos y técnicas para reeducar patrones musculares inadecuados, para establecer nuevos comportamientos y para eliminar los malos hábitos. Su objetivo último es equilibrar las presiones de la musculatura contra las estructuras óseas y reestablecer funciones. La intervención, puede ser activa, cuando el paciente participa voluntariamente, o pasiva, cuando el terapeuta realiza los ejercicios sin participación voluntaria del paciente. Dicha intervención se basa en ejercicios de praxias que tienen como objetivo final eliminar el desequilibrio existente, generando pautas de comportamiento del sistema orofacial adecuadas.

Dentro de las alteraciones que producen desequilibrio en el sistema orofacial, la terapia miofuncional se encarga de intervenir en los siguientes casos:

  • ·         Respiración bucal.
  • ·         Trastornos en la masticación.
  • ·         Deglución Atípica.
  • ·         Dificultades en la articulación de fonemas.
  • ·         Alteraciones en la resonancia (hiponasalidad e hipernasalidad).
  • ·         Malos hábitos (babeo, succión...).

La intervención terapéutica se fundamenta en grupos de ejercicios que trabajan órganos diferentes:

  • ·  Praxias labiales: apretar y aflojar los labios sin abrir la boca, sostener una pajita, silbato o cualquier objeto sólo con los labios…
  • · Praxias linguales: sacar y meter la lengua alternativamente, llevar la punta de la lengua de una comisura labial a la otra, empujar con la lengua la parte interna de las mejillas…
  • ·   Praxias palatales (contacta el dorso de la lengua con el paladar duro): hacer gárgaras, articular /k/ y /g/, toser…
  • ·   Praxias mandibulares: abrir y cerrar la boca alternativamente, apretar los dientes y aflojarlos…

Según la edad del sujeto, los ejercicios se modifican o adaptan a las necesidades del mismo. En el caso de los niños, las praxias suelen ir acompañadas de material visual o cuentos que aumentan su atención en el ejercicio.
La intervención concreta la ajusta el profesional a cada caso, pero siempre determinamos:
  • ·         La relación mutua: forma-función.
  • ·         Cuáles son las consecuencias reales de la misma.
  • ·         Qué intervención miofuncional  concreta requiere el paciente
  • ·         Predisposición a colaborar por parte del paciente y, según el caso, la familia.
  • ·         Qué otros profesionales deberían de intervenir.

Psicopedagogía / Terapia de Integración Sensorial (TIS) - Logopedia (Terapia de Lenguaje): Terapia de Integración Sensorial (TIS)INTEGRACIÓN ...

Psicopedagogía / Terapia de Integración Sensorial (TIS) - Logopedia (Terapia de Lenguaje): Terapia de Integración Sensorial (TIS)INTEGRACIÓN ...: Terapia de Integración Sensorial (TIS) INTEGRACIÓN SENSORIAL (IS). Cuando se habla de Terapia de Integración Sensorial (TIS), se hace...

Terapia de Integración Sensorial (TIS)

INTEGRACIÓN SENSORIAL (IS).
Cuando se habla de Terapia de Integración Sensorial (TIS), se hace referencia a un enfoque de trabajo dentro de la terapia ocupacional. En mi caso, como profesional, la utilizo con resultados excelentes. La misma está fundamentada en la activación del proceso neurológico, a través del cual, las sensaciones que provienen de nuestro entorno y de nuestro cuerpo se organizan e interpretan en nuestro cerebro para generar una respuesta adaptada. Por tanto, la integración sensorial se define como la capacidad que posee el sistema nervioso central (S.N.C.) de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo. Dichas informaciones, recibidas por el cerebro, son analizadas y utilizadas para permitirnos entrar en contacto con nuestro ambiente y responder adecuadamente. Comúnmente, no somos cocientes o no prestamos atención a este proceso de ordenar la información sensorial, ya que, tienen lugar de forma automática e inconsciente dentro del sistema nervioso.
Para la mayoría de los niños, la integración sensorial se desarrolla de forma natural a lo largo de su infancia, a través de los diferentes estímulos que recibe del entorno. Sin embargo, para otros niños, el proceso de integración sensorial no se desarrolla de forma adecuada y en el tiempo correspondiente. En estos casos, se considera que existe una disfunción en el procesamiento sensorial. Por tanto es importante buscar ayuda profesional en caso que se evidencien problemas de aprendizaje, de motricidad, de lenguaje, de comportamiento, de socialización, entre otros. En el casos de niños pequeños, debe acudirse en busca de ayuda profesional cuando observe que su bebe no hace lo que le correspondería en cada mes, como sostener la cabeza, llevar las manos al centro para tratar de agarrar objetos, voltearse, sentarse, gatear, entre otros.

CARACTERÍSTICAS SENSORIALES

Nuestros sistemas sensoriales reciben información continuamente, y en función de cómo procesamos las sensaciones, generamos nuestra interpretación del mundo que nos rodea. A menudo los estímulos que son agradables para algunas personas, no lo son para otros, y los que son suaves para algunos, son demasiado fuertes para otros. Esto forma parte de nuestras características sensoriales, que determinan nuestras preferencias, gustos, miedos, actividades de ocio, actividades laborales y todas las acciones a lo largo de nuestra vida.
Cuando las características sensoriales no interfieren en nuestro desarrollo, significa que estamos integrando correctamente la información que recibimos de los diferentes sistemas sensoriales: tenemos un nivel de alerta adecuado para cada situación, podemos aprender, hacer amistades, movernos de manera coordinada, comunicarnos, socializar. Pero cuando el cerebro no es capaz de organizar correctamente la información que recibe a través de uno o más sistemas sensoriales, hablamos de disfunción en el procesamiento sensorial, y esta alteración puede tener un gran impacto en las áreas ocupacionales.
Cuando hablamos de sistemas sensoriales, comúnmente hacemos referencia a los sentidos: gusto, olfato, vista y oído. Sin embargo existen 3 sistemas sensoriales que aún son más importantes para que nuestro sistema nervioso central pueda madurar correctamente. Son el sentido del tacto, del movimiento (vestibular) y de la posición del cuerpo en el espacio (propioceptivo).
Cuando el niño procesa correctamente la información procedente de  estos 3 sistemas sensoriales, es capaz de mantener un nivel de alerta adecuado para cada actividad y por tanto puede aprender y madurar de forma adecuada en todas las áreas del desarrollo.

DISFUNCIÓN EN INTEGRACIÓN SENSORIAL

Cuando nuestro sistema nervioso central no es capaz de organizar, interpretar e integrar la información que recibe a través de alguno de los sistemas sensoriales, y esta alteración tiene un impacto en el desarrollo del niño, hablamos de disfunción en la integración sensorial.
Esta disfunción se presenta generalmente en niños que no tienen ningún tipo de alteración neurológica, ni genética, ni del desarrollo, y por tanto no reciben ningún diagnóstico médico, ni psicológico. Son niños que asisten a la escuela regular, pero presentan dificultades en algunas áreas ocupacionales (concentración, aprendizaje, coordinación motriz, conducta, reacciones emocionales, juego, socialización, lenguaje...). Pueden tener sólo un área afectada, o más de una. Esta disfunción en la integración sensorial también se presenta muy frecuentemente en niños que presentan alteraciones neurológicas. En ambos casos, suceden cuando un niño presenta un procesamiento incorrecto de la información que recibe del tacto, de su localización corporal en el espacio, del movimiento o de la gravedad, y / o de los otros sistemas sensoriales.
Cuando existe un desorden en el procesamiento sensorial pueden surgir una gran variedad de problemas en el aprendizaje, en el desarrollo motriz, en la capacidad de concentración, en el lenguaje o en la conducta. Tales como: hiperactividad, dificultades en la lectura y en la escritura, descoordinación motriz, alteraciones de conducta, problemas emocionales, alteraciones en el lenguaje, dificultades de aprendizaje académico, entre otros. La forma de procesar los estímulos sensoriales del entorno, tiene un gran impacto en nuestras habilidades, sentimientos, pensamientos y acciones. Es decir, cuando un niño no procesa correctamente los estímulos sensoriales de su entorno, sus habilidades de desarrollo pueden verse afectadas.
Cualquier niño puede presentar estas dificultades de integración sensorial, aunque existen situaciones que favorecen esta alteración: niños que han vivido en orfanatos, niños prematuros, niños poco estimulados, niños con problemas neurológicos o genéticos ... Estas dificultades de procesamiento sensorial (o disfunción en la integración sensorial), son muy frecuentes entre los niños y también entre los adultos. Son niños que tienen dificultades para llegar a los niveles de desarrollo esperados para su edad cronológica, además de presentar reacciones atípicas a ciertos estímulos y situaciones cotidianas. Los problemas de procesamiento sensorial o de interpretación de los estímulos sensoriales están relacionados con un mal funcionamiento neurológico, que no es lo mismo que una lesión neurológica. Simplemente el cerebro no sabe trabajar de forma funcional, porque no tiene las habilidades necesarias para integrar la información sensorial. Constantemente estamos recibiendo estímulos de nuestro entorno, y tenemos que aprender a interpretarlos de forma correcta, para integrarlos a nivel neurológico y alcanzar unos niveles de desarrollo óptimos.

TERAPIA DE INTEGRACIÓN SENSORIAL (TIS).

La terapia de integración sensorial es muy divertida para los niños y se basa fundamentalmente en el juego. Se lleva a cabo en un espacio muy rico en estímulos sensoriales: vestibulares (columpios…), propioceptivos (cuerdas, trapecios, elementos de peso…) y táctiles. No se trata de estimular a los niños en el sentido de darles mucha información sensorial, sino en trata de enseñarles a ordenar e interpretar correctamente la información sensorial que reciben en su día a día. El principal objetivo de la terapia es que el sistema nervioso central procese e integre los estímulos sensoriales de una manera organizada a través de la realización de actividades que tienen un significado específico para cada niño. De esta manera potenciamos que el sistema nervioso central del niño funcione de manera adecuada y emita respuestas adaptadas durante la sesión de terapia. Cada respuesta adaptada retroalimenta nuevamente el sistema nervioso, y este hecho potencia la madurez y las respuestas organizadas, en niveles superiores. Como último objetivo, aparte de alcanzar una madurez neurológica superior, se trabaja para que el niño aprenda a interactuar con su entorno, de una manera adaptada, beneficiándose en todo momento de los estímulos que recibe.
Para que el tratamiento sea exitoso, es necesario que la familia se involucre en la comprensión de la disfunción. La terapia siempre debe ser llevada a cabo por profesionales formados en integración sensorial, y nunca debe ser realizada por los padres ni por los cuidadores del niño. Los familiares pueden aplicar pautas de la dieta sensorial recomendada por el profesional.
Cuando se observan algunas de las siguientes características en los niños, podemos pensar que existen dificultades de procesamiento sensorial, puede ser que sólo existan algunas de ellas.

·         A nivel auditivo:

o   Reacciona de forma negativa a los sonidos fuertes o inesperados, se tapa los oídos con frecuencia ante ruidos.
o   No sabe reconocer de dónde vienen los sonidos.
o   No identifica cuando lo llaman por su nombre.
o   Tiene problemas para comprender las indicaciones verbales.
o   Utiliza un tono de voz muy elevado.
o   Se distrae ante los sonidos de fondo o cualquier ruido por suave que sea.
o   Se angustia y se sobreexcita en entornos muy ruidosos.

·         A nivel visual:

o   Le molesta mucho la luz, se tapa los ojos frecuentemente.
o   Tiene dificultades para reconocer los números y las letras.
o   Se angustia y se sobreexcita en entornos con mucha gente.
o   Le cuesta encontrar objetos con la mirada.
o   No mira a los ojos (evita el contacto visual).

·         A nivel gustativo y olfativo:

o   Evita ciertos alimentos que son típicos en la dieta infantil.
o   Siempre huele los objetos, aunque no sean comida.
o   Le dan asco ciertos alimentos por su textura (fruta, alimentos que ensucian las manos...).
o   Le producen asco o le molestan determinados olores fuertes.
o   No tolera los alimentos con trocitos.
o   No se da cuenta cuando un alimento está muy caliente o muy salado.
o   Le molestan las temperaturas de la comida y lo quiere siempre todo frío.

·         A nivel propioceptivo (ubicación corporal en el espacio):

o   Choca contra las personas, objetos o muebles con frecuencia.
o   Parece más blando que los demás niños.
o   Es muy flexible, flácido, se cansa con facilidad.
o   Tiene un mal control postural, cambia continuamente de posición.
o   Rompe los juguetes o lápices con frecuencia (hace mucha fuerza al manipular).
o   No controla su fuerza en los abrazos ni en el juego.
o   Se le caen las cosas de las manos.
·         A nivel vestibular (en relación con el movimiento):
o   Se muestra ansioso y miedoso cuando es levantado del suelo (cuando sus pies se separan del suelo).
o   Le da miedo escalar, saltar, trepar, u otras actividades motrices.
o   Evita los juegos en el exterior (jugar al fútbol, carreras, etc.).
o   Es demasiado miedoso, se mueve por el espacio con inseguridad (le da miedo subir o bajar escaleras, el tobogán, los columpios del parque ...).
o   Siempre busca el movimiento, no puede parar de moverse.
o   Es demasiado arriesgado, valiente, no teme por su seguridad.
o   Siempre se mueve a grandes velocidades.
o   Siempre tiene pilas, no se cansa nunca.
o   Le cuesta dormir y se despierta muy pronto, siempre está a punto para todo lo que sea actividad.

·         A nivel táctil:

o  No le gustan los juegos sucios o con manipulación de elementos como barro, plastilina, pintura de dedos ...
o  Es sensible a determinadas prendas de ropa (no le gustan por su textura), le molestan las etiquetas, los calcetines ...
o   Siempre está tocando a las personas y los objetos, buscando el contacto físico.
o   Se irrita o se pone agresivo ante la proximidad con otras personas, o cuando alguien lo toca accidentalmente.
o   No le gusta andar descalzo, sobre la arena, sobre el césped ...
o   Es insensible al dolor, no se queja aunque la herida sea importante.
o   Camina de puntillas.
o   Se pelea frecuentemente, empuja con frecuencia a otros niños.
o   No es consciente cuando tiene las manos sucias, cuando tiene saliva en la boca, cuando tiene mocos en la nariz ...
o   No es consciente si tiene la ropa interior sucia.
o   Le molesta mucho que le corten las uñas, el pelo, que le saquen los mocos ...

o   Le cuesta esperar en la fila con sus compañeros.