sábado, 12 de abril de 2014

DSM-5. Guía de consulta de los criterios diagnósticos.

Msc. Ana Cristina Iglesias Aguiar
DSM-5. Guía de consulta de los criterios diagnósticos.
El 18 de mayo de 2013 fue publicado el manual en su quinta edición, DSM-5, (para Estados Unidos; para los países que hablan español, no estará disponible hasta octubre de 2014). Recientemente en febrero 2014, salió una publicación en español, pero NO ES EL MANUAL, sino que es la edición de la "Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5", lo que siempre se ha llamado el 'breviario”.
A continuación les presento algunas de las novedades más importantes relativas a los diagnósticos específicos de los diferentes trastornos que son de  especial interés para los profesionales de la psicopedagogía y la psicología, así como para el público general.
A grandes rasgos, algunas de las modificaciones que presenta el DSM-5 son las siguientes:
  • El Autismo y el síndrome de Asperger se encuentran ahora unidos bajo un mismo epígrafe: Trastornos del Espectro Autista. Esta categoría incluye además el Trastorno Desintegrativo Infantil y el Trastorno Generalizado del Desarrollo.
  • La incorporación de nuevos trastornos, tales como: el Trastorno por Atracón (personas que comen en exceso más de 12 veces en tres meses), el Trastorno de Excoriación (rascado compulsivo de la piel), el Trastorno de Acaparamiento (hasta ahora considerado un síntoma del Trastorno Obsesivo Compulsivo, y definido como la “dificultad persistente de desprenderse de objetos, independientemente de su valor"), el Trastorno Disfórico Premenstrual y el Trastorno Neurocognitivo leve.
  • El duelo no excluye el diagnóstico de depresión. Si bien el DSM-IV excluía dentro de la depresión a las personas que mostraban dichos síntomas tras la pérdida de ser querido en los dos meses anteriores, el DSM-5 omite esta exclusión.
  • La inclusión del Trastorno de Estado de Ánimo Disruptivo y No Regulado, que caracteriza a los niños "con irritabilidad persistente y frecuentes episodios de descontrol de conducta (rabietas), tres o más veces a la semana durante más de un año", con la finalidad de reducir el diagnóstico de trastorno bipolar en la infancia, cuya prevalencia se ha visto aumentada debido a que el DSM-IV-R incluía los problemas de irritabilidad crónica severa dentro de esta categoría diagnóstica y, a menudo, eran considerados por los profesionales sanitarios como un síntoma de manía en niños.
  • El trastorno por consumo de sustancias se incorpora en el DSM-5 para agrupar los trastornos por abuso de sustancias y la dependencia de sustancias. Además, se ha creado una nueva categoría para recoger las “adicciones conductuales”, donde se incluye el Juego Patológico (antes recogido en la categoría de “trastornos de control de impulsos no clasificados”).
  • El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad se ha modificado levemente para recoger la posibilidad de su diagnóstico en la etapa adulta. En niños, se ha cambiado la edad de aparición para el diagnóstico de TDAH (ahora los síntomas deben aparecer antes de los 12 años, en vez de antes de los 7 años).
  • Los Trastornos de Ansiedad, los Trastornos Disociativos, el Trastorno Obsesivo Compulsivo y el Trastorno por Estrés Postraumático (antes unificados en el mismo epígrafe) se describen en apartados independientes, para legitimar su carácter distintivo.
  • El Trastorno por Estrés Postraumático incluye ahora cuatro grupos de síntomas para su diagnóstico: re-experimentación, hiperactivación, evitación y “alteraciones negativas persistentes en las cogniciones y el estado de ánimo”. Los umbrales de edad también se han modificado, así como los criterios que se aplican para su diagnóstico en menores de 6 años.
  • El Trastorno Depresivo Mayor incluye dos categorías que pretenden recoger con más exactitud la ideación suicida: desorden del comportamiento suicida y autolesión no suicida.
  • La transexualidad deja de considerarse un trastorno mental.

CONOCIENDO EL TEA
(TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA)



El motivo más frecuente de consulta, cuando se está frente a un TEA, es por problemas de lenguaje. No es casualidad, la razón es que, en general la capacidad de comunicación está seriamente afectada y es el elemento que primero llama la atención a las familias. 
Es fundamentalmente en el desarrollo comunicativo donde recae la mayor falla, sin embargo se ven afectadas también la reciprocidad social, la reacción a estímulos externos, los patrones de conducta, entre otros.
Existen síntomas que pueden evidenciarse desde edades muy tempranas, algunos pueden ser tan precoces que aparecen desde los 6 meses, no obstante, hacia los 18 meses comienzan a aparecer los síntomas de manera más evidente.
Estos síntomas no son necesariamente los criterios aceptados para el diagnóstico, pero constituyen elementos que sirven a las familias para acudir tempranamente al especialista en busca de ayuda. El espectro autista, es un trastorno crónico no progresivo, su tratamiento es fundamental, teniendo como objetivo mejorar la conducta y optimizar las respuestas en las áreas deficitarias.

SÍNTOMAS ¿CUANDO ACUDIR AL ESPECIALISTA?


Fallas de comunicación.

  • Cuando se comunica  de forma selectiva y/o exclusiva, para cubrir intereses.

Fallas en torno a la reciprocidad social.

  • Aparición tardía de la sonrisa social.
  • Escasa resonancia afectiva.
  • Dificultad para mezclarse con otros.
  • Ausencia de juego reciproco, con pares.
  • Resistencia a ser tocado y/o manipulado.
  • Evita el contacto visual.
  • Risas inapropiadas.

Fallas en la capacidad para comunicarse recíprocamente.

  • Disminución en la capacidad para comprender el significado de la interacción durante la comunicación.
  • Gestos y mímica del lenguaje no verbal.
  • Alteraciones en la aparición y/o regresiones en el desarrollo del lenguaje verbal.
  • Escasa capacidad para entender el significado de las secuencias de palabras que conforman una frase.
  • Actúa como si fuese sordo.
  • Se comunica por señas.

Fallas en cuanto a la restricción severa en los patrones de conducta, imaginación e intereses.

  • Apego extremo a ciertos objetos, o bien a las partes que lo conforman.
  • Rutinas de conducta rígidas y repetitivas, como el rechazo específico a ciertos alimentos, trastornos de la alimentación y la presencia de rutinas motoras estereotipadas.
  • Le gusta girar objetos.
  • Actividad física exagerada.

Respuesta anormal a estímulos externos.

Hoy en día considerado parte de los síntomas casi universales, pero no de los criterios diagnósticos.
  • Escasa respuesta a la estimulación auditiva (Ej. No voltean al llamarlos por su nombre).
  • Escasa respuesta a la estimulación visual.
  • Altos umbrales al dolor.
  • Estimulación térmica.
  • Predilección por oler de los objetos y las personas.

Otros elementos clínicos útiles en el diagnóstico, aunque no se consideran criterios diagnósticos.

  • Patrón de sueño anormal.
  • Resistencia al aprendizaje escolar.
  • Auto agresiones y agresiones a terceros.
  • Tics.
  • No evita peligros.
  • Resistentes a los cambios de rutina.




viernes, 11 de abril de 2014

LA DISPRAXIA


 
La dispraxia es una patología psicomotriz, suele llamarse también “síndrome del niño torpe”, provoca falta de coordinación, lentitud y torpeza al ejecutar movimientos coordinados, así como problemas de lenguaje, de percepción, de desarrollo sensorial y de pensamiento. No implica, en ningún caso, deficiencia intelectual.
Es importante destacar que, aunque la causa principal de la dispraxia se desconoce, hay estudios que demuestran que puede deberse a lesiones cerebrales por inmadurez en el desarrollo de las neuronas o por anoxia (falta de oxígeno), o también a posibles traumatismos y otras enfermedades o lesiones cerebrales. Sin embargo, independientemente de la etiología, la dispraxia, es un problema que dura toda la vida y si se diagnostica y trata a tiempo el pronóstico es bueno.
La alarma deben encenderse cuando se observan movimientos torpes en los niñ@s, hay padres que no entienden el problema práxico, y a menudo dicen “podría hacerlo si en verdad quisiera o si se esforzara lo suficiente”, estos padres no se dan cuenta del esfuerzo que implica para el niñ@ la ejecución psicomotora y el apoyo que necesitan para lograrla. En todo caso, los padres y educadores deben estar alerta, pero es imprescindible que sean los especialistas los que emitan un diagnóstico para cerciorarse que dicha torpeza sea provocada por una dificultad para controlar los músculos encargados del movimiento, es decir, que sea una dispraxia.

NIÑO@S DISPRÁXICOS

  • Aprenden tardíamente determinadas acciones, como hablar, sentarse, ir al baño, gatear.
  • Presentan torpeza al ejecutar movimientos coordinados como abrocharse los cordones, recortar, peinarse, escribir, cepillarse los dientes, abotonarse la camisa, abrocharse una hebilla, etc.
  • Tienen dificultades con el equilibrio y la coordinación.
  • No tienen en cuenta las dimensiones espaciales.
  • Se les dificulta seguir instrucciones, concentrarse, recordar y completar un trabajo a tiempo.
  • Tienen dificultad para terminar una tarea, mantener la precisión o seguir con sus tareas.
  • Muestran trabajos escolares desordenados y el espacio de trabajo también.
  • Los temas que requieren secuencias pueden ser especialmente afectados, como deletrear, escribir, leer y las matemáticas.
  • Poseen inadecuada coordinación en los movimientos fino.
  • Evitan las tareas difíciles.
  • Se sienten fácilmente frustrado.
  • Tienen dificultades para adaptarse a las nuevas situaciones.
  • Toman las cosas literalmente.
  • Se distraen con frecuencia o tiene dificultad para escuchar y comprender.
  • Tienen dificultad para la planificación y la organización de lo que dicen, de la pronunciación, el discurso, el volumen y ritmo del habla.
  • Tienen problemas para colocar los sonidos y las sílabas en el orden correcto.
  • Presentan inquietud.
  • Pueden ser demasiado sensible o tener una sensibilidad baja al tacto, sonidos, olores, gusto, temperatura, dolor o luz.
  • Pueden tener una pobre sensación de la dirección, el tiempo, la velocidad, la distancia y el peso.
  • Tienen percepción visual pobre y falta de conciencia de la posición del cuerpo en relación con otros objetos.
  • Poseen dificultades relacionadas con las habilidades sociales.
  • Son niños que se aburren fácilmente.
  • Tienen dificultades para recordar instrucciones y recomendaciones recién dadas.
  • Presentan mala organización en la realización de las tareas.
  • Se evidencia planeación motora insuficiente.
  • Presentan incapacidad para planear cómo jugar.
  • No se dan cuenta de las oportunidades para divertirse.
  • La torpeza los hace desordenados y propensos a los accidentes.
  • Tienen dificultad para manejar la frustración.
  • Tienen tendencia a desarrollar sentimientos de inferioridad.

·      CLASIFICACIÓN DE LA DISPRAXIA
Ideomotora
Implica dificultad en la realización de una sencilla tarea motora, de un solo paso, como peinarse o ponerse los zapatos.
Ideatoria
Implica un problema para ejecutar tareas que comprenden varios pasos, como cepillarse los dientes, ponerse la ropa por orden o atarse los cordones de los zapatos, entre otras.
Oromotora o del habla
Existe dificultad para coordinar los movimientos musculares necesarios para pronunciar palabras y sílabas.
Constructiva
Cuando afecta a la capacidad de comprender las relaciones de espacio y se hace muy complicado mover los objetos de un lugar a otro.


TRATAMIENTO             
El tratamiento del dispráxico debe ir encaminado a mejorar las limitaciones para minimizar los trastornos, por tanto, se hace principalmente con terapia de lenguaje y terapia de integración sensorial; se aplican técnicas para mejorar la autoestima y enseñarle a los niñ@ a manejar y encauzar emociones. Así como, estimularles y enseñarles habilidades, como artisticas y deportivas.  Para ello es fundamental contar con la ayuda de los padres, personas adultas de su entorno, incluyendo maestros y profesores.