miércoles, 15 de julio de 2015


TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO
Hoy les traigo un breve análisis explicativo de los cambios y novedades que surgen en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM 5) en comparación con el DSM IV (1994), en especial me centraré en los aspectos relacionados con el apartado TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO.
Han surgido, en la nueva versión, modificaciones relacionadas con los ejes multiaxiales, los trastornos y las patologías. Hay inclusiones, exclusiones, variaciones en los criterios diagnósticos y trasladados a otros grupos. La estructura global sufrió cambios pasando de 17 epígrafes en el DSM 4 a 22 en el DSM 5, la evaluación multiaxial cambia de 5 ejes a 3 ejes (es también la estructura actual del CIE -10). Se ha modificado el esquema en el que se presenta cada uno de los trastornos y se plantea un enfoque basado en el desarrollo. De esta forma, los trastornos que se diagnostican con más frecuencia en los niños, aparecen al principio del manual, y los trastornos más aplicables a adultos mayores se presentan al final. El esquema modificado  es más didáctico e ilustrativo:

  1. Se nombran los criterios diagnósticos y las especificaciones.
  2. Se describen de manera detallada las características diagnósticas.
  3. Se explican las características asociadas que apoyan el diagnóstico.
  4. Se menciona la prevalencia.
  5. Se plantea el desarrollo y curso del trastorno.
  6. Se expresan los factores de riesgo, genéticos, fisiológicos, ambientales… y el pronóstico.
  7. Se mencionan los aspectos diagnósticos que pueden estar relacionados con la cultura y el género.
  8. Se nombran los marcadores diagnósticos, cuando existen.
  9. Se plantea el diagnóstico diferencial con trastornos similares.

Para mí, es de gran interés conocer y analizar la categoría de los TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO, la cual aparece, en el DSM 5, sustituyendo la desaparecida categoría Trastornos del inicio en la infancia, la niñez y la adolescencia.  En ella, se conserva un bloque de trastornos de la categoría anterior y el resto se han repartido en otros apartados del manual.
  • Los trastornos de conducta se incluyen junto a los trastornos del control de impulsos.
  • Los trastornos de alimentación dentro de los trastornos de la conducta alimentaria.
  • Los trastornos de eliminación en una categoría aparte.
  • Los trastornos de ansiedad por separación y el mutismo selectivo dentro de la categoría de los trastornos de ansiedad.
  • El trastorno reactivo de la vinculación dentro de los trastornos de trauma y por estrés.

En la categoría TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO se incluyen:
  • La Discapacidad Intelectual, que es la nueva denominación para el Retraso Mental, incluyéndose el Retraso Global del Desarrollo para niños menores de 5 años.
  • Los Trastornos de la Comunicación.
  • El Trastorno del Espectro Autista engloba todos los Trastornos Generalizados del Desarrollo bajo un solo diagnóstico.
  • Trastornos por Déficit de Atención con Hiperactividad.
  • Los Trastornos Específicos del Aprendizaje.
  • Los Trastornos Motores.
  • Otros Trastornos del Neurodesarrollo.

Los cambios y las modificaciones surgidas en el DSM 5 se presentan interesantes y en cierto modo modifican perspectivas de diagnóstico que quedaban en un limbo, tal es el caso del primer grupo, la Discapacidad Intelectual, en el DSM 4 existía la categoría de Retraso Mental con la clasificación de leve, moderado, grave y profundo y era el Coeficiente Intelectual (CI) el parámetro único para establecer el diagnóstico y la gravedad. En el DSM 5, se plantea el nivel de gravedad, igualmente, en leve, moderado, grave y profundo pero, con criterios para el diagnóstico, sustentado en parámetros del desarrollo en las áreas Conceptual, Social y Práctica. Es decir, las deficiencias en el comportamiento adaptativo se convierten en el criterio diagnóstico de más peso, basándose en los estándares de desarrollo y en las características socioculturales. Por tanto, la referencia principal para establecer la gravedad ya no es el Cociente Intelectual (CI), sino el funcionamiento adaptativo y el nivel de apoyo requerido.
Asimismo, se incluye la categoría de Retraso Global del Desarrollo para niños menores de cinco años por una razón muy importante que ha estado presente siempre en nuestra práctica diaria, y es la dificultad frecuente de aplicar evaluaciones sistemáticas, especialmente para la valoración del funcionamiento intelectual, con niños menores de cinco años y que estás arrojen resultados objetivos y confiables.
En relación con los Trastornos de la Comunicación, en este grupo hay cambios relacionados con nuevas denominaciones, con la unificación del trastorno mixto receptivo-expresivo y el trastorno expresivo bajo un solo Trastorno de Lenguaje y un nuevo Trastorno de la Comunicación Pragmática. Este último, se centra especialmente en los aspectos pragmáticos del lenguaje. Esto trae, para muchos, la interrogante de que pudiera confundirse el diagnóstico con el del Trastorno del Espectro Autista, ya que comparten muchas características. Sin embargo, desde mi punto de vista, y por mi experiencia, considero que se convierte en una herramienta útil para dar repuesta a aquellos casos en los que, evidentemente, existe un trastorno de la comunicación social pero, no se cumplen los criterios para el diagnóstico dentro de los Trastornos del Espectro Autista, estos casos quedaban casi siempre con diagnósticos imprecisos.  Es importante entonces, tener claro que, según lo plantea el DSM 5 la diferencia para el diagnóstico radica en la presencia o no de patrones de comportamientos repetitivos y restringidos de conductas, actividades e intereses.  
El Trastorno de la Comunicación Social (Pragmático), se caracteriza por una dificultad con el uso social del lenguaje y la comunicación, al punto que, causa deficiencias importantes en el funcionamiento social de la persona.
Por su parte, los Trastornos del Espectro Autista presentan otra de las grandes novedades del DSM 5, los llamados Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) en el DSM IV, desaparecen como categoría diagnóstica y todos pasan a englobarse en los Trastornos del Espectro Autista. Esto significa que está implicitito un cambio conceptual. Es decir, los trastornos incluidos en la categoría de los Trastornos Generalizados del Desarrollo, pasan a ser ahora todos Trastornos del Espectro Autista, repartidos en un continuo con diferentes niveles de gravedad. Por tanto, desparecen categorías diagnósticas como el Síndrome de Asperger, el Trastorno Desintegrativo Infantil o el Trastorno Generalizado del Desarrollo no Específicado. Entonces, para el diagnóstico, situamos al niño dentro del Espectro Autista según resulten las dificultades en los dos criterios a considerar que son: la comunicación social y los patrones de comportamientos repetitivos y restringidos de conducta, actividades e intereses.
La categoría de Los Trastornos de Atención con Hiperactividad (TDAH), también sufre cambios, pero mucho más leves, lo relacionado con los trastornos del comportamiento perturbador, aparecen ahora  separados de estos. Asimismo, ha habido modificaciones en los criterios para el diagnóstico de la inatención, hiperactividad e impulsividad, tanto en niños como adolescentes y se han incluido síntomas para identificar en adultos. El principal cambio radica en la inclusión de los niveles de gravedad: leve, moderado y grave, para lo cual se toman como referencia el número de síntomas y /o el deterioro en el funcionamiento social, escolar o laboral. También se especifican niveles respecto a la evolución del trastorno.
Se incluye una categoría con el nombre de Trastorno Específico del Aprendizaje que agrupa los anteriores trastornos de la lectura, del cálculo, o de la expresión escrita. La diferencia radica en la especificación de dos aspectos:
  • Si es con dificultades en la lectura, con dificultades en la expresión escrita, o con dificultad matemática.
  • La gravedad actual: leve, moderado y grave, en función del deterioro y de las necesidades de apoyo.

En lo que respecta a los Trastornos Motores, se constituye en una categoría que agrupa movimientos estereotipados y tics. Esta, no sufre grandes modificaciones, incluye dos nuevos trastornos de tics inducidos por algún tipo de sustancia y los producidos por alguna condición médica.

Queda claro entonces, la necesidad que tenemos los profesionales, responsables de potenciar el neurodesarrollo, de conocer en profundidad estos trastornos para la detección de los problemas, el diagnóstico y luego la intervención. Lo que arriesgamos es la posibilidad de brindar a los niños, los adolescentes y las familias, la posibilidad de una mayor calidad de vida como personas sanas y felices.

Autora: Ana Cristina Iglesias Aguiar.
Fuente principal: American Psychiatric Association (2014) Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. DSM 5. 

martes, 14 de julio de 2015

En este Blog les iré entregando unos micro - vídeos y escritos donde daré repuesta a una gran cantidad de pregunta que me hacen a diario a través de mi correo y en mi consulta.