TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO
Hoy les traigo un breve análisis
explicativo de los cambios y novedades que surgen en el Manual Diagnóstico y
Estadístico de Trastornos Mentales (DSM 5) en comparación con el DSM IV (1994),
en especial me centraré en los aspectos relacionados con el apartado TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO.
Han surgido, en la nueva versión,
modificaciones relacionadas con los ejes multiaxiales, los trastornos y las patologías.
Hay inclusiones, exclusiones, variaciones en los criterios diagnósticos y
trasladados a otros grupos. La estructura global sufrió cambios pasando de 17
epígrafes en el DSM 4 a 22 en el DSM 5, la evaluación multiaxial cambia de 5
ejes a 3 ejes (es también la estructura actual del CIE -10). Se ha modificado
el esquema en el que se presenta cada uno de los trastornos y se plantea un
enfoque basado en el desarrollo. De esta forma, los trastornos que se
diagnostican con más frecuencia en los niños, aparecen al principio del manual,
y los trastornos más aplicables a adultos mayores se presentan al final. El esquema
modificado es más didáctico e ilustrativo:
- Se nombran los criterios diagnósticos y las especificaciones.
- Se describen de manera detallada las características diagnósticas.
- Se explican las características asociadas que apoyan el diagnóstico.
- Se menciona la prevalencia.
- Se plantea el desarrollo y curso del trastorno.
- Se expresan los factores de riesgo, genéticos, fisiológicos, ambientales… y el pronóstico.
- Se mencionan los aspectos diagnósticos que pueden estar relacionados con la cultura y el género.
- Se nombran los marcadores diagnósticos, cuando existen.
- Se plantea el diagnóstico diferencial con trastornos similares.
Para mí, es de gran interés
conocer y analizar la categoría de los TRASTORNOS DEL
NEURODESARROLLO, la cual aparece, en el DSM 5, sustituyendo la
desaparecida categoría Trastornos del inicio en la infancia, la
niñez y la adolescencia. En ella, se conserva un bloque de trastornos
de la categoría anterior y el resto se han repartido en otros apartados del
manual.
- Los trastornos de conducta se incluyen junto a los trastornos del control de impulsos.
- Los trastornos de alimentación dentro de los trastornos de la conducta alimentaria.
- Los trastornos de eliminación en una categoría aparte.
- Los trastornos de ansiedad por separación y el mutismo selectivo dentro de la categoría de los trastornos de ansiedad.
- El trastorno reactivo de la vinculación dentro de los trastornos de trauma y por estrés.
En la categoría TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO se
incluyen:
- La Discapacidad Intelectual, que es la nueva denominación para el Retraso Mental, incluyéndose el Retraso Global del Desarrollo para niños menores de 5 años.
- Los Trastornos de la Comunicación.
- El Trastorno del Espectro Autista engloba todos los Trastornos Generalizados del Desarrollo bajo un solo diagnóstico.
- Trastornos por Déficit de Atención con Hiperactividad.
- Los Trastornos Específicos del Aprendizaje.
- Los Trastornos Motores.
- Otros Trastornos del Neurodesarrollo.
Los cambios y las modificaciones
surgidas en el DSM 5 se presentan interesantes y en cierto modo modifican
perspectivas de diagnóstico que quedaban en un limbo, tal es el caso del primer
grupo, la Discapacidad Intelectual, en el DSM 4 existía la categoría de Retraso
Mental con la clasificación de leve, moderado, grave y profundo y era el
Coeficiente Intelectual (CI) el parámetro único para establecer el diagnóstico
y la gravedad. En el DSM 5, se plantea el nivel de gravedad, igualmente, en
leve, moderado, grave y profundo pero, con criterios para el diagnóstico,
sustentado en parámetros del desarrollo en las áreas Conceptual, Social y
Práctica. Es decir, las deficiencias en el comportamiento adaptativo se convierten
en el criterio diagnóstico de más peso, basándose en los estándares de desarrollo
y en las características socioculturales. Por tanto, la referencia principal
para establecer la gravedad ya no es el Cociente Intelectual (CI), sino el
funcionamiento adaptativo y el nivel de apoyo requerido.
Asimismo, se incluye la categoría
de Retraso Global del Desarrollo para niños menores de cinco años por una razón
muy importante que ha estado presente siempre en nuestra práctica diaria, y es
la dificultad frecuente de aplicar evaluaciones sistemáticas, especialmente
para la valoración del funcionamiento intelectual, con niños menores de cinco
años y que estás arrojen resultados objetivos y confiables.
En relación con los Trastornos de
la Comunicación, en este grupo hay cambios relacionados con nuevas
denominaciones, con la unificación del trastorno mixto receptivo-expresivo y el
trastorno expresivo bajo un solo Trastorno de Lenguaje y un nuevo Trastorno de
la Comunicación Pragmática. Este último, se centra especialmente en los
aspectos pragmáticos del lenguaje. Esto trae, para muchos, la interrogante de
que pudiera confundirse el diagnóstico con el del Trastorno del Espectro
Autista, ya que comparten muchas características. Sin embargo, desde mi punto
de vista, y por mi experiencia, considero que se convierte en una herramienta
útil para dar repuesta a aquellos casos en los que, evidentemente, existe un
trastorno de la comunicación social pero, no se cumplen los criterios para el
diagnóstico dentro de los Trastornos del Espectro Autista, estos casos quedaban
casi siempre con diagnósticos imprecisos. Es importante entonces, tener claro que, según
lo plantea el DSM 5 la diferencia para el diagnóstico radica en la presencia o
no de patrones de comportamientos repetitivos y restringidos de conductas,
actividades e intereses.
El Trastorno de la Comunicación
Social (Pragmático), se caracteriza por una dificultad con el uso social del
lenguaje y la comunicación, al punto que, causa deficiencias importantes en el
funcionamiento social de la persona.
Por su parte, los Trastornos del
Espectro Autista presentan otra de las grandes novedades del DSM 5, los
llamados Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD) en el DSM IV,
desaparecen como categoría diagnóstica y todos pasan a englobarse en los
Trastornos del Espectro Autista. Esto significa que está implicitito un cambio conceptual.
Es decir, los trastornos incluidos en la categoría de los Trastornos
Generalizados del Desarrollo, pasan a ser ahora todos Trastornos del Espectro
Autista, repartidos en un continuo con diferentes niveles de gravedad. Por
tanto, desparecen categorías diagnósticas como el Síndrome de Asperger, el Trastorno
Desintegrativo Infantil o el Trastorno Generalizado del Desarrollo no Específicado.
Entonces, para el diagnóstico, situamos al niño dentro del Espectro Autista
según resulten las dificultades en los dos criterios a considerar que son: la
comunicación social y los patrones de comportamientos repetitivos y restringidos
de conducta, actividades e intereses.
La categoría de Los Trastornos de
Atención con Hiperactividad (TDAH), también sufre cambios, pero mucho más
leves, lo relacionado con los trastornos del comportamiento perturbador, aparecen
ahora separados de estos. Asimismo, ha
habido modificaciones en los criterios para el diagnóstico de la inatención,
hiperactividad e impulsividad, tanto en niños como adolescentes y se han
incluido síntomas para identificar en adultos. El principal cambio radica en la
inclusión de los niveles de gravedad: leve, moderado y grave, para lo cual se
toman como referencia el número de síntomas y /o el deterioro en el
funcionamiento social, escolar o laboral. También se especifican niveles
respecto a la evolución del trastorno.
Se incluye una categoría con el
nombre de Trastorno Específico del Aprendizaje que agrupa los anteriores
trastornos de la lectura, del cálculo, o de la expresión escrita. La diferencia
radica en la especificación de dos aspectos:
- Si es con dificultades en la lectura, con dificultades en la expresión escrita, o con dificultad matemática.
- La gravedad actual: leve, moderado y grave, en función del deterioro y de las necesidades de apoyo.
En lo que respecta a los
Trastornos Motores, se constituye en una categoría que agrupa movimientos
estereotipados y tics. Esta, no sufre grandes modificaciones, incluye dos
nuevos trastornos de tics inducidos por algún tipo de sustancia y los
producidos por alguna condición médica.
Queda claro entonces, la necesidad
que tenemos los profesionales, responsables de potenciar el neurodesarrollo, de
conocer en profundidad estos trastornos para la detección de los problemas, el
diagnóstico y luego la intervención. Lo que arriesgamos es la posibilidad de
brindar a los niños, los adolescentes y las familias, la posibilidad de una mayor
calidad de vida como personas sanas y felices.
Autora: Ana Cristina Iglesias Aguiar.
Fuente principal: American
Psychiatric Association (2014) Manual diagnóstico y estadístico de los
trastornos mentales. DSM 5.

