sábado, 12 de abril de 2014

CONOCIENDO EL TEA
(TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA)



El motivo más frecuente de consulta, cuando se está frente a un TEA, es por problemas de lenguaje. No es casualidad, la razón es que, en general la capacidad de comunicación está seriamente afectada y es el elemento que primero llama la atención a las familias. 
Es fundamentalmente en el desarrollo comunicativo donde recae la mayor falla, sin embargo se ven afectadas también la reciprocidad social, la reacción a estímulos externos, los patrones de conducta, entre otros.
Existen síntomas que pueden evidenciarse desde edades muy tempranas, algunos pueden ser tan precoces que aparecen desde los 6 meses, no obstante, hacia los 18 meses comienzan a aparecer los síntomas de manera más evidente.
Estos síntomas no son necesariamente los criterios aceptados para el diagnóstico, pero constituyen elementos que sirven a las familias para acudir tempranamente al especialista en busca de ayuda. El espectro autista, es un trastorno crónico no progresivo, su tratamiento es fundamental, teniendo como objetivo mejorar la conducta y optimizar las respuestas en las áreas deficitarias.

SÍNTOMAS ¿CUANDO ACUDIR AL ESPECIALISTA?


Fallas de comunicación.

  • Cuando se comunica  de forma selectiva y/o exclusiva, para cubrir intereses.

Fallas en torno a la reciprocidad social.

  • Aparición tardía de la sonrisa social.
  • Escasa resonancia afectiva.
  • Dificultad para mezclarse con otros.
  • Ausencia de juego reciproco, con pares.
  • Resistencia a ser tocado y/o manipulado.
  • Evita el contacto visual.
  • Risas inapropiadas.

Fallas en la capacidad para comunicarse recíprocamente.

  • Disminución en la capacidad para comprender el significado de la interacción durante la comunicación.
  • Gestos y mímica del lenguaje no verbal.
  • Alteraciones en la aparición y/o regresiones en el desarrollo del lenguaje verbal.
  • Escasa capacidad para entender el significado de las secuencias de palabras que conforman una frase.
  • Actúa como si fuese sordo.
  • Se comunica por señas.

Fallas en cuanto a la restricción severa en los patrones de conducta, imaginación e intereses.

  • Apego extremo a ciertos objetos, o bien a las partes que lo conforman.
  • Rutinas de conducta rígidas y repetitivas, como el rechazo específico a ciertos alimentos, trastornos de la alimentación y la presencia de rutinas motoras estereotipadas.
  • Le gusta girar objetos.
  • Actividad física exagerada.

Respuesta anormal a estímulos externos.

Hoy en día considerado parte de los síntomas casi universales, pero no de los criterios diagnósticos.
  • Escasa respuesta a la estimulación auditiva (Ej. No voltean al llamarlos por su nombre).
  • Escasa respuesta a la estimulación visual.
  • Altos umbrales al dolor.
  • Estimulación térmica.
  • Predilección por oler de los objetos y las personas.

Otros elementos clínicos útiles en el diagnóstico, aunque no se consideran criterios diagnósticos.

  • Patrón de sueño anormal.
  • Resistencia al aprendizaje escolar.
  • Auto agresiones y agresiones a terceros.
  • Tics.
  • No evita peligros.
  • Resistentes a los cambios de rutina.




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