sábado, 2 de marzo de 2013

TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA (TAG)

La persona que sufre este trastorno tiene gran facilidad para preocuparse por multitud de problemas de la vida cotidiana y le resulta muy difícil controlar esa preocupación. La preocupación excesiva, acompañada de un estado de vigilancia continua, tensión muscular o irritabilidad, son las características centrales de este trastorno.

La terapia cognitivo-conductual resulta exitosa en estos casos porque ayuda a entender las conductas, los comportamientos y cómo controlarlos, cambiarlos, aprenderlos o desaprenderlos. Usted tendrá aproximadamente entre 10 o 20 consultas durante varias semanas. Y aprenderá cómo:


  • Entender y controlar puntos de vista distorsionados, pensamientos negativos, pensamientos pesimistas, conceptos errados.
  • Reconocer y reemplazar los pensamientos que causan pánico, disminuyendo la sensación de indefensión.
  • Manejar el estrés y relajarse cuando se presenten los síntomas.


El trastorno

La ansiedad generalizada, es aquélla que no está focalizada en ninguna situación concreta o específica, como en los casos de trastorno de pánico, fobia, trastorno obsesivo-compulsivo o trastorno de estrés postraumático.
En el trastorno de ansiedad generalizada no se teme nada en particular pero se teme todo al mismo tiempo. La persona que sufre este trastorno de ansiedad tiene una gran facilidad para preocuparse por muchas cosas y mucha dificultad para controlar las preocupaciones. No se limita la ansiedad a una o varias situaciones con cierta similitud entre sí, como ocurre en el resto de trastornos de ansiedad. En cualquier momento algo puede ir mal o puede pasar algo o no se está haciendo lo suficiente. Y además resulta imposible dejar de preocuparse por las pequeñas cosas de la vida.
Esta ansiedad constante se manifiesta en síntomas como: dificultad para concentrarse, inquietud, fatiga, irritabilidad, tensión muscular o problemas para dormir.

¿Cómo detectar el trastorno?

Las personas con ansiedad generalizada parecen poseer un radar muy sensible para detectar los problemas que pueden aparecer en cualquier momento. Es como si les costase adaptarse a la vida cotidiana, a sus cambios y a sus amenazas continuas, pero poco probables.
La solución que adopta la persona con este trastorno es la preocupación intensiva. Es como si preocuparse en exceso evita en cierta medida imaginar las consecuencias de los temores básicos que vienen a la mente. Pero esta solución sólo funciona en parte porque la preocupación intensiva genera síntomas físicos de ansiedad como tensión muscular, irritabilidad o problemas con el sueño.
El problema real al que se enfrenta una persona con ansiedad generalizada es distinguir lo que es posible de lo que es probable. En realidad, todo es posible. Podemos perder el trabajo, suspender un examen que llevamos bien estudiado, salir a la calle y ser atropellados en la puerta de casa... Todo es posible. Pero, ¿es probable? Ésa es la clave. No todo es probable.


Este trastorno también puede presentarse en los niños y suelen ser llamativas la necesidad constante de seguridad y las quejas somáticas recurrentes.
Es importante que los padres estén atentos a los síntomas en los niños, porque con una sola señal de ansiedad que de el niño presente deben acudir a un profesional.
Sin embargo, para que los síntomas sea de alamar, como en todo trastorno, deben aparecer frecuentemente, estar presentes durante días o ir aumentando.


Criterios para el diagnóstico  DSM IV y el CIE-10

DSM IV - F41.1 Trastorno de ansiedad generalizada (300.02) 

A. Ansiedad y preocupación excesivas (expectación aprensiva) sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades (como el rendimiento laboral o escolar), que se prolongan más de 6 meses.
B. Al individuo le resulta difícil controlar este estado de constante preocupación.
C. La ansiedad y preocupación se asocian a tres (o más) de los seis síntomas siguientes (algunos de los cuales han persistido más de 6 meses).
Nota: En los niños sólo se requiere uno de estos síntomas:
1. inquietud o impaciencia
2. fatigabilidad fácil
3. dificultad para concentrarse o tener la mente en blanco
4. irritabilidad
5. tensión muscular
6. alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o sensación al despertarse de sueño no reparador)
D. El centro de la ansiedad y de la preocupación no se limita a los síntomas de un trastorno; por ejemplo, la ansiedad o preocupación no hacen referencia a la posibilidad de presentar una crisis de angustia (como en el trastorno de angustia), pasarlo mal en público (como en la fobia social), contraer una enfermedad (como en el trastorno obsesivo-compulsivo), estar lejos de casa o de los seres queridos (como en el trastorno de ansiedad por separación), engordar (como en la anorexia nerviosa), tener quejas de múltiples síntomas físicos (como en el trastorno de somatización) o padecer una enfermedad grave (como en la hipocondría), y la ansiedad y la preocupación no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno por estrés postraumático.
E. La ansiedad, la preocupación o los síntomas físicos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
F. Estas alteraciones no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo) y no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo.

CIE-10 F41.1 Trastorno de ansiedad generalizada

La característica esencial de este trastorno es una ansiedad generalizada y persistente, que no está limitada y ni siquiera predomina en ninguna circunstancia ambiental en particular (es decir, se trata de una "angustia libre flotante"). Como en el caso de otros trastornos de ansiedad los síntomas predominantes son muy variables, pero lo más frecuente son quejas de sentirse constantemente nervioso, con temblores, tensión muscular, sudo-ración, mareos, palpitaciones, vértigos y molestias epigástricas. A menudo se ponen de manifiesto temores a que uno mismo o un familiar vayan a caer enfermo o a tener un accidente, junto con otras preocupaciones y presentimientos muy diversos. Este trastorno es más frecuente en mujeres y está a menudo relacionado con estrés ambiental crónico. Su curso es variable, pero tiende á ser fluctuante y crónico.
Pautas para el diagnóstico
El afectado debe tener síntomas de ansiedad la mayor parte de los días durante al menos varias semanas seguidas. Entre ellos deben estar presentes rasgos de:
a) Aprensión (preocupaciones acerca de calamidades venideras, sentirse "al límite", dificultades de concentración, etc.).
b) Tensión muscular (agitación e inquietud psicomotrices, cefaleas de tensión, temblores, incapacidad de relajarse).
c) Hiperactividad vegetativa (mareos, sudoración, taquicardia o taquipnea, molestias epigástricas, vértigo, sequedad de boca, etc.).
En los niños suelen ser llamativas la necesidad constante de seguridad y las quejas somáticas recurrentes.
La presencia transitoria (durante pocos días seguidos) de otros síntomas, en particular de depresión, no descarta un diagnóstico principal de trastorno de ansiedad generalizada, pero no deben satisfacerse las pautas de episodio depresivo (F32.-), trastorno de ansiedad fóbica (F40.-)trastorno de pánico (F41.0) o trastorno obsesivo-compulsivo (F42.-).
Incluye:
Estado de ansiedad.
Neurosis de ansiedad.
Reacción de ansiedad.
Excluye: Neurastenia (F48.0).



Escrito por: Ana Cristina Iglesias Temática: Terapia Cognitiva-Conductual
www.gabinetepsicopedagogia.es

Referencias:
Feldman (2010). Psicología con aplicaciones en países de habla hispana Robert S.. Mcgraw-Hill. pp. 579.
Hoffmann SG, Smits JA. Cognitive-behavioral therapy for adult anxiety disorders: a meta-analysis of randomized placebo-controlled trials. J Clin Psychiatry. 2008;69:621-632.
DSM IV Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (american psychiatric association).
CIE 10 Décima revisión de la clasificación internacional de las enfermedades. Capítulo v - trastornos mentales y del comportamiento.




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